

El Prof. Rodimiro Lemus, nació el uno de mayo de 1934 en Aldea San Vicente, Santa Catarina Mita, Jutiapa, hijo de Silverio
Ríos Navas y Leonor Lemus, se caso con Juanita Zea de Lemus (Q.E.D.), sus hijos Rodimiro Amílcar, Salvador Evelio, Rosa Dalila, Enma Leonor(Q.E.D.), Silvia Marleny, Celeste Esmeralda, todos de apellidos Lemus Zea.
Estudio sus primeras letras en la escuela Nacional Rural Mixta, de la Aldea Santa Rosa, Santa Catarina Mita, Jutiapa, posteriormente estudió en la escuela Normal Rural Pedro Molina, graduándose de Maestro con especialización en Educación Rural.

ALDEA ESMERALDA
Soy de Esmeralda perla de oriente,
A donde nace temprano el sol,
A sus pajarillos cantan alegres,
Que hasta despiertan un caracol.
Sus aguas limpias y cristalinas,
Su ojo de agua es una ilusión,
Con su arboleda muy elevada,
Que nos alegra el corazón.
La carretera pasa por medio,
La que conduce a El Salvador,
Tiene una brisa muy pasajera,
Que no hace frío ni hace calor.
El cerro del Chingo que queda al frente,
Sus verdes faldas y sus laderas,
Allá en la cumbre una torre muy potente
La que divide las dos fronteras.
Su linda ceiba es un forraje,
Donde se enamoran la juventud,
Sus guapas mujeres son su belleza,
Orgullosas de inquietud.

RÍO CHINGO
Yo soy de un río pequeño,
Que vengo de la Estanzuela,
Pasando por Esmeralda,
También por la Loma Larga.
A veces voy muy despacio,
Y en las piedras doy respingos
Y si lo quieren saber
Mi padre se llama Chingo.
También camino despacio,
Por causa de los pedreros,
Pasando por la frontera,
También por Escarbaderos.
Al cruzar por la frontera,
Me siento muy soberano,
Y llegando a El Salvador
Me junto con un hermano.

VOLCÁN CHINGO
Volcán de Chingo que te elevas en mi pueblo,
Espejo grande de la gente de Jerez,
Cuando estoy lejos me recuerdo de tu altura,
Con la esperanza de mirarte otra vez.
Montón de tierra que se ve de donde sea,
Sus verdes faldas y su torre de cemento,
Sólo pienso en el día que yo muera,
Pero te dejo mi humilde pensamiento.
Yo te saludo fiel guardián de la frontera,
Centinela firme de nuestra gran nación,
Veo en las tardes una nube pasajera,
Con un suspiro de mi humilde corazón.